Natalia Escudero: «En Aragón hay artistas muy válidos, pero las instituciones están muy desligadas del circuito artístico y falta comunicación entre ellas»

Hablamos con Natalia Escudero, artista seleccionada por Impact Hubz Zaragoza y Bodega ENATE para formar parte de A3RTE 2020 y cuya exposición se puede contemplar en Impact Hub Zaragoza.

Imagen de portada: Nacho González

¿Qué opinión te merece esta iniciativa de Impact Hub Zaragoza y Bodega ENATE, el proyecto A3RTE?

Desde un primer momento me llamó la atención la idea de trabajar dentro de un equipo interdisciplinar en el que desarrollarme como artista. Me pareció muy sugerente que planteara un formato diferente, algo que ya existe en otras ciudades, pero no en Aragón, donde estamos desacostumbrados a este tipo de sinergias profesionales.

Más adelante, cuando salieron a la luz las propuestas específicas del equipo organizativo, me di cuenta de que el proyecto además es bastante ambicioso al invitar a profesionales del ámbito cultural de alto nivel y me pareció una gran oportunidad para los artistas que hemos sido seleccionados porque podemos dialogar con estos profesionales.

Creo que tanto la idea como la materialización de la misma, con la selección de profesionales y artistas, es muy buena.

¿Qué ha supuesto para ti ser artista seleccionada para la primera edición de este proyecto?

La verdad es que lo que más ilusión me hace es compartirlo junto con artistas con los que hasta ahora no había tenido la oportunidad de trabajar, con gente de mi tierra, que por unos motivos u otros siempre tenemos un pie aquí y otro allá y ha sido difícil coincidir.

¿Qué opinas del Hub y cómo está siendo el vínculo con él?

Como espacio, no solo de coworking sino plataforma en la que compartir intereses, problemas, soluciones, en la que pueden bullir esos proyectos que uno solo no podría sacar adelante, me parece excelente para gente activa como yo.

El circuito artístico tiene unas características específicas que difieren con otros sectores profesionales. No creo que sea fácil introducir este ámbito artístico contemporáneo dentro de un espacio profesional como el Hub, pero creo que hay que intentarlo y ver qué propuestas tienen sentido dentro de esta plataforma y cuáles no.

A nivel de interacción, como artista plástico te puede venir muy bien, porque puedes conocer a gente relacionada con diseño gráfico, periodistas, fotógrafos, etc., es decir, profesionales que sin ser nuestro gremio sí los necesitamos a para salir adelante.

El Hub está impulsado por gente activa, divertida y con curiosidad con los que es muy natural y cómodo colaborar, es un hervidero de ideas y mentes curiosas que nos beneficia por estar en este contexto y también esperamos que sea beneficioso para la otra parte, para los profesionales que acuden al Hub, que se puedan ver influenciados por el ideario que aquí exponemos.

Tu propuesta artística es muy diferencial y personal. Háblanos de ella. ¿Por qué unir los temblores de Japón Oriental y su tradición cerámica?

El punto de partida del proyecto es un interés por el el objeto cerámico que por un motivo u otro se deteriora y termina por fragmentarse y llegar a comprender qué carga poética puede tener ese fragmento.

A finales de 2018 y principios de 2019 fui a Japón con una beca y allí participé en unos talleres en los que aprendí una técnica tradicional de reparación de fragmentos cerámicos. Lejos de pegarlos para evitar que se aprecie la rotura y  el fragmento, se remarca la grieta dando valor a la imperfección y evidenciando el paso del tiempo y la historia de la pieza.

Existe un vínculo entre el objeto cerámico y la propia geografía del archipiélago japonés, ya no tanto por la tierra, que es muy arcillosa, sino por el hecho de encontrarse en una zona de gran intensidad sísmica, que ocasiona movimientos de esta índole prácticamente todos los días.

Empecé a investigar con bases de datos que están a disposición del usuario y empecé a utilizar esas gráficas como materia prima, además del fragmento cerámico. Interpreté las gráficas como si se trataran de una partitura y traté de componer el fragmento leyendo esas gráficas. De ahí surgió un vídeo documental.

Tu planteamiento encaja perfectamente con la visión del Hub de unir arte e innovación tecnológica. ¿Qué nos puedes contar sobre ello y sobre tu colaboración con el Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón.

Al volver de Japón me enfrenté a estas gráficas que descargaba de Internet. Decidí que tenía que darles una forma específica consecuente con lo que son, registros de movimientos terrestres que probablemente crean una serie de grietas sobre la superficie terrestre del archipiélago.

Lejos de verlas en una pantalla, lo que hice fue vectorizar estos dibujos y me decanté por la posibilidad de realizar una serie de grabados sobre azulejos, sobre cerámica. Elegí este formato porque es un objeto de carácter cotidiano que forma parte de la construcción y además está compuesto por tierra, es barro cocido. Me pareció muy sugerente la idea de grabar, marcar, rasgar esa tierra cocida por dibujos de esas gráficas que precisamente representan eso.

Me puse en contacto con la Universidad de Zaragoza y, finalmente, con José Ignacio Peña, catedrático del Instituto de Investigación de Ciencia de los Materiales de Aragón (ICMA), en concreto del Departamento de Ciencia y Tecnología de Materiales y Fluidos, en el que tiene a disposición varias máquinas láser y gracias a ellas y a esta colaboración he podido desarrollar estos grabados.

La beca de A3RTE contemplaba la producción de una pieza en la que se incluyese la innovación tecnológica y mi propuesta fue acudir al soporte de profesionales que está a disposición del Hub para mejorar el audio de uno de los vídeos con los que he estado trabajando. Ha sido una colaboración con un estudio de grabación de Madrid, MercaderLab, en el que han producido un audio en 3D.

¿Cómo ves el arte en Aragón en estos momentos? ¿Qué crees que es lo que más necesita?

En Aragón hay profesionales muy válidos. A veces, el problema es la dependencia de las instituciones públicas y la desvinculación de las mismas con el circuito artístico. Es un sector que tiene unas características específicas que a veces no se ven reflejadas en los detalles burocráticos, por ejemplo, el trabajo como autónomos de los artistas, que no tiene unas ganancias regulares todos los meses como sucede en el caso de otros autónomos. Todo ello no está muy presente a la hora de legislar.

Las instituciones a veces dependen en exceso de lo que cargos políticos deciden en ese momento que es o no relevante, sin dejarse aconsejar por los expertos. Los profesionales se ven en gran parte mermados porque no se les deja hacer, además de la escasez de medios que se destina al ámbito cultural. Podríamos pensar que se pueden hacer muchas cosas con presupuestos reducidos, pero si además se te cortan las alas porque tienes que cumplir con requisitos políticos, los proyectos culturales se ven mermados.

Me gustaría ser más positiva, pero cuanto más tiempo he pasado en Aragón más problemas le he visto a este sector y eso desilusiona. Además, falta comunicación entre instituciones, cada una parece ir en una dirección. Falta consenso y un proyecto y línea de acción común.

Además, creo que hay una carencia del público ligada a un problema de planteamiento del programa educativo. Yo estudié Historia del Arte en Bachillerato. Solo llegabas hasta principio del siglo XX. Tuve un buenísimo profesor y sin embargo éramos muy pocos alumnos. Esta formación no es considerada esencial. Al final, como consecuencia de todo ello, el espectador experimenta cierto rechazo al sentir que tiene que entenderlo todo y eso hace que no visite muchos museos o exposiciones, porque no se plantea que pueda disfrutar sin una comprensión completa.

Más sobre Natalia Escudero

Natalia Escudero es una artista plástica natural de Zaragoza, cofundadora del colectivo Membrane. Se formó académicamente en Alemania y en España, estudios que completó con formación adicional en Londres. Ha llevado a cabo una docena de exposiciones individuales en España, Japón, Alemania y Reino Unido y ha participado en más de una treintena de exposiciones colectivas en los países ya mencionados, además de Suiza, Italia y China. La artista zaragozana ha obtenido cerca de una veintena de reconocimientos también en distintos países, el último de ellos en el presente año, con su obra seleccionada “Artista sin estudio“ por Atelier Solar (Madrid).

Autor​

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Livia Álvarez

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