Sí, quieres triunfar. Además, crees que tu idea es buena. El punto de partida está muy bien, pero sabes que vas a tener que convencer a otros, ¿no? Necesitas comunicar tu proyecto de forma eficaz. Ahí comienzan a menudo las dudas y las dificultades. ¿Y si la idea es tan buena por qué no se vende sola? A lo mejor el que no es tan bueno soy yo. Quizás la idea no es tan buena como pensaba. A lo mejor no lo estoy contando bien… Y tu cabeza empieza a dar vueltas como una centrifugadora.

Nuestras dudas, inseguridades y conflictos internos se manifiestan en nuestra comunicación de un modo u otro. Puede ser en el contenido o quizás simplemente en cómo lo contamos: un temblor en la voz, vacilación en nuestros gestos o en la mirada. También puede que vayamos hasta el otro extremo y caigamos en la prepotencia que usamos como un escudo protector: “no lo comprenden, porque no tienen ni idea”.

Una buena comunicación es clave para vender tu proyecto. Aquí te damos algunas pautas que pueden serte de utilidad para mejorar tu comunicación.

La premisa básica para comunicar de forma eficaz

La premisa básica para comunicar tu proyecto de forma eficaz es «si no estás convencido, no vas a convencer a nadie».

Trust me

¿Amas este proyecto? ¿Lo sientes como tuyo? Sé sincero contigo mismo. Si no es un proyecto que te toque profundamente, se va a notar. Desarrolla otro que sí lo sea, porque la energía es limitada y el tiempo también y se trata de que des lo mejor de ti. No pierdas tu energía y la de los demás en aquello que no te interesa de verdad. Además, las incongruencias se perciben muy rápido. Si tienes dudas dentro de ti, debes despejarlas, no esconderlas, porque se acabarán manifestando sí o sí.

Fortalezas, centramiento y perfeccionismo

  • Busca tu potencialidad, tu fortaleza en la comunicación y hazla crecer. Todos tenemos como mínimo una y a menudo son muchas más. Quizás sea tu voz, tus gestos, tu mirada, tu pensamiento estructurado, la pasión que pones en las palabras, la serenidad o seguridad que proyectas, la confianza que generas… Si no conoces tu fortaleza comunicativa, pregunta a tu alrededor. Tu entorno te dará pistas. Después, entrénate en lo que ya eres bueno, comunícate desde ahí, sé consciente de ello cada vez que tienes un encuentro social o profesional.My resources
  • Antes de comunicar, céntrate. Se trata de un proceso de relajación más atención. Empieza sintiendo las plantas de tus pies. Así, bajas del piso superior, la cabeza, al piso inferior, el cuerpo, donde la vida tiene lugar. Después, percibe tu respiración, una poderosa ancla para estar en el presente. Al principio solo date cuenta de cómo respiras. Luego, puedes dirigir tu respiración hacia tu columna vertebral y respirar arriba y abajo dentro de tu columna. Incorpora cualquier otra dinámica que te ayude a sentirte bien y preparado: música, meditación, mover el cuerpo… Lo que a ti te sirva.
  • No quieras hacerlo perfecto, procura ser auténtico y ser la mejor versión de ti mismo. Si pretendes que tu comunicación sea impecable, nunca estarás satisfecho y caerás en la trampa del perfeccionismo. Perfection is stagnationNuestro desafío no es construir situaciones perfectas de comunicación, sino situaciones auténticas en las que haya un intercambio real y útil. Nuestra idea de lo perfecto nos aleja a menudo de la vida real. Cada situación comunicativa está llena de aprendizajes y eso es lo que importa. Visualízate antes del encuentro en un estado óptimo de recursos, interviniendo con la voz adecuada, los gestos adecuados, con confianza en ti mismo y teniendo una buena acogida. Así le dices a tu cerebro hacia dónde ir pase lo que pase.

Claves para el contenido de una intervención eficaz

  • Ten clara tu intención: ¿Qué quieres conseguir con esa intervención? ¿Informar? ¿Formar? ¿Convencer? A menudo pensamos en el contenido y no nos preguntamos el para qué y… ¿dónde van los barcos cuando no tienen un rumbo? Es importante que sepas dónde quieres llegar para comunicar tu proyecto de forma eficaz y después que mantengas el foco en tu intención. Así, pase lo que pase en el encuentro, será más fácil que tu intención llegue a buen puerto. Imagen de una diana con flechas
  • No des más de tres ideas. Nuestro cerebro es fantástico, pero limitado. Si das mucha información, tu público probablemente se sentirá abrumado y seleccionará solo una parte. Es mejor que focalices la atención en un máximo de tres puntos. A nuestro cerebro le gusta el tres. Busca ejemplos que refuercen cada una de esas ideas y diferentes formas de explicarlas
  • ¿Cómo vas a comenzar? El principio es clave, es donde te juegas la atención. Tiene que tener gancho. Conéctalo con tu intención. No te reserves lo importante para después.
  • ¿Cómo vas a acabar? Ten clara tu última frase. ¿Cuál será? Recuerda que es la última semilla que plantas de nuevo con tu intención, así que conecta esa frase con tu objetivo. Recuerda que tu público saboreará especialmente lo último que digas.
  • Y si te olvidas de algo… No pasa nada, nadie sabe lo que ibas a decir. Se benévolo contigo mismo. Y recuerda, si no lo has dicho, es por algo… Quizás el fondo no querías decirlo o no era tan relevante como pensabas.
  • Pide feedback. Pregunta a tu público qué se lleva de tu intervención y qué es lo que más le ha interesado (¡ojo, pregunta siempre en positivo! ) De ahí, extrae tus aprendizajes para la siguiente ocasión.

Recuerda: que tu comunicación sea una extensión de ti mismo, de tu esencia, de tus sueños y también de tus valores. Haz tu comunicación tuya y busca que sea congruente con lo que quieres aportar al mundo desde tu propia singularidad, porque el mundo está lleno de gente, pero no hay nadie más como tú.

Deja tu propia huella.