Entre los miembros de Impact Hub Zaragoza encontramos a Raquel Fructos, una gran experta del neuromarketing. Esta ciencia estudia el comportamiento de compra, consumo y decisiones de los clientes ante diferentes productos, servicios y/o marcas. Lo que quiere decir que esta es la disciplina encargada de estudiar algunos procesos mentales básicos como la atención, la percepción y la memoria valiéndose de instrumentos científicos para obtener resultados medibles y contrastables.

Aplicaciones del neuromarketing

Esta disciplina puede tener múltiples aplicaciones, pero estas son las principales: optimizar la experiencia del cliente en su opción de compra colocando a la vista imágenes y productos destacados; estimular y experimentar con el producto y la marca a través de los 5 sentidos; provocar el llamado efecto contagio; mejorar el alcance, la retención y el procesamiento de la información de un producto a través de diversas técnicas de asimilación en la memoria sensorial; y actuar sobre la experiencia emocional y el recuerdo.

Pasión por su trabajo

Fructos define su filosofía de trabajo con el modelo H2H (Human to Human), pues el B2B (Negocio a Negocio) y el B2C (Negocio a Consumidor) considera que han quedado obsoletas. “Somos personas que vendemos a personas que sienten y se emocionan. Esto lo aplico en mis negocios para que los clientes se enamoren de mis clientes”, asegura.

Somos personas que vendemos a personas que sienten y se emocionan. Esto lo aplico en mis negocios para que los clientes se enamoren de mis clientes”

Su empresa, The Smart Bubble, propone estrategias, terapias y tratamientos para alcanzar el éxito de tu marca. El efecto Wow, sólo se consigue diferenciándose del resto. Si vas en la misma dirección que tu competencia, ¿cómo vas a vender más? Por ello, aplica el “Smart Marketing” (marketing inteligente) en todas sus propuestas, ya que un marketing más inteligente no sólo utiliza tu cerebro sino que es el que conoce el cerebro del público.

¿Por qué elegiste Impact Hub Zaragoza?

Durante la primavera del 2017 Raquel realizó una intensa búsqueda de coworkings en Zaragoza. Se encontró con un meetup en el que invitaban a formar parte de la creación de un nuevo espacio que “iba a dar mucho que hablar en la ciudad” y, desde el primer instante, quedó enamorada del proyecto. “Cuando visité por primera vez Impact Hub Zaragoza todo estaba en obras y nosotros íbamos con cascos”, recuerda y, a la vez, confiesa que “miraba el calendario deseando que llegara la fecha de inauguración”.

Actualmente, se muestra feliz de formar parte de esta familia que se cuida y se ayuda: “las personas que somos integrantes sentimos que formamos parte de una comunidad que apuesta por el cambio”. Además, el talento y la energía del Hub se contagia. “Estar aquí me ha aportado inspiración para reconvertir mi modelo de negocio y estoy aprovechando las infinitas sinergias y herramientas de las que dispones cuando eres maker”, declara Fructos.