Cuando me dijeron de hacer mi primer canvas, me imaginaba algo sencillo y en grupo como una especie de brainstorming.

Disculpad, no me he presentado. Me llamo David, soy DJ y promotor, y los únicos negocios que he tenido los he llevado a cabo de una forma más clásica, analógica y con gente de confianza, y quiero empezar a saber hacerlos de una manera más profesional.

“Lo único que conocía de un CANVAS eran varios postits pegados en un cartel blanco, donde de manera muy visual, podrías explicar tu modelo de negocio.”

Lo primero que descubrí resultó ser que ni era sencillo, ni es en grupo y no tiene que ver nada con un brainstorming.

Así que entro en materia y leo acerca de lo que es un CANVAS, para qué sirve, cómo está estructurado y cómo debo empezar a rellenarlo. Tras una intensa investigación por el universo de Google, descubro que en si algún momento esto tuvo una plantilla universal, había estallado en mil pedacitos y aunque todos seguían el mismo patrón, eran diferentes.

Estoy ahora mismo dentro del HUB, dónde gente interesante hace cosas de listos. Así que sin perder ánimo y con un nuevo empujón de esperanza, decido preguntar a compañeros dónde se encuentra el auténtico que necesito para poder, por lo menos, empezar a hacerlo sin que me estalle la cabeza. Una especie de versión ilustrada del Quijote, pero de los ‘business’.

Es en este capítulo de la fábula es dónde aparece mi compañero Guille (cómo este artículo es de difusión interna, me ahorraré la presentación). El que de manera altruista, compartirá conmigo una plantilla en drive que se asemeja bastante a la que está en la pared del despacho de la cúspide del HUB. He encontrado una primera coincidencia, ergo me abrazaré a ella.

Con el primer vistazo parece sencillo, solamente tengo que contestar a preguntas concisas sobre los postits de cada recuadro. Sin embargo, advierto que no están en orden o que no conozco el orden correcto.

Si intento rellenar el CANVAS de izquierda a derecha, la primera pregunta a la que tengo que responder es: “¿Quiénes serán los asociados clave en tu modelo de negocios?”

Esto obviamente no puede ser así; ¿de qué manera voy a saber cuáles son mis socios clave si ni siquiera he dicho que voy a vender?

Vuelvo a preguntar a la gente lista. Aquí entra en escena Nico, con el que debería haber concertado una cita para tratarlo de manera individual, pero como creía que esto era fácil y para toda la familia, no le avisé. Pero de manera rápida me explica que el orden de la tabla gira en torno a la propuesta de valor, que se sitúa en el centro del CANVAS y que es la conclusión final de todo el trabajo.

Me hace saber que para completar todo esta parte se requiere de un ejercicio más profundo, por lo que decide darme un pequeño boosting improvisado para resolver el asunto de la propuesta de valor, núcleo de cualquier iniciativa.

La propuesta de valor es lo más importante cuando estás creando un modelo de negocio. Si no sabes lo que quieres vender, no sabrás cual es su valor y si no sabes el valor de algo, ¿cómo vas a venderlo? Y cuando pronuncio la palabra ‘valor’, no me refiero solo al precio, si no a lo implícito de mi producto que lo hace diez veces mejor que el de mi competencia.

Con el organigrama que ahora tengo, estructurando los ‘pains and gains’, debería resumir la propuesta de valor con la siguiente frase:

Nuestro producto super molón

ayuda a nuestro cliente

que quiere conseguir más beneficios

con nuestros servicios super molones

porque mi cliente se esfuerza pero no lo consigue.

 

(Huelga decir que es un ejemplo no aprovechable y que somos nosotros quien tenemos que completarlo con algo verosímil).

Con toda seguridad, esta parte es la que más me ha costado, ya que es donde te das cuenta que lo que estaba en tu cabeza, no vale nada. Las sonrisas, palabras bonitas e ilusiones inocuas, ya no sirven y necesitas objetivos concretos para crear tu frase con sentido.

A raíz de concebir la propuesta de valor de mi proyecto, aparecen nuevas cuestiones a resolver para completar el CANVAS. Cuestiones como: ¿Qué tipo de relación mantendrás con tu cliente? ¿Cómo te conocerá y evaluará, y cómo decidirá, comprará y recibirá soporte post-venta tu cliente? ¿Qué actividades son claves para que tu modelo de negocios funcione? ¿Requieres de uno o más recursos? ¿Quienes serán tus asociados?

La respuesta a todas estas preguntas lograrán consolidar mi plan de negocios y así visualizarlo de una manera sencilla y rápida. Estoy seguro que será un camino muy cambiante, lleno de interrogantes, y merecerá la pena.