‘Slicing pie: la forma más justa de repartirse la tarta’, es el primer evento -de muchos- dinamizado por Araban en colaboración con Impact Hub Zaragoza. Tal y cómo apunta el director de Aragón Business Angel Network, Álex Dantart, este taller es la primera de 22 formaciones que se van a realizar a lo largo de este año 2019. “Es la primera vez que se hace algo parecido en nuestra comunidad autónoma”, señala el agitador de empresas.

¿Cómo fue el taller?

Uno de los problemas a los que se enfrentan aquellos que quieren montar una startup es que la mayoría no sabe cómo repartir los porcentajes de los cofundadores. Por suerte, este taller dio respuesta a esta difícil cuestión. El reparto de participaciones, o como aquí lo llaman, el reparto de la tarta, es una de las decisiones críticas en la creación de una empresa. Por desgracia, en muchos de los casos esto se acaba convirtiendo en uno de los factores clave del fracaso de startups.

“El 53% de las razones por las que un proyecto quiebra es por problemas con el equipo”.

“El 53% de las razones por las que un proyecto quiebra es por problemas con el equipo”, apunta Félix Tena, director de Impact Hub Zaragoza y vicepresidente de Araban. Además, fue el encargado de impartir esta clase magistral en la que se analizaron los problemas básicos que surgen en la etapa inicial de una empresa y las posibles soluciones más justas posibles a estos. Ofreció así una herramienta de alto valor para los emprendedores.

¿Cómo repartimos la tarta?

Las grandes claves para el triunfo de una startup es el compromiso, la agilidad -en lo que a velocidad y flexibilidad se refiere- y la confianza. Y es que las startups son un océano de incertidumbres. Nada es seguro en estas, pues, a veces, incluso se crea mercado. Estamos ante una apuesta en todo, que te obliga a estar constantemente pivotando.

Por ello, a la hora de elegir que tipo de división hacemos hay que ir más allá de las clásicas uniforme o desigual. Hay que tener en cuenta la tarea que ha desempeñado cada persona en el desarrollo de la idea para saber que parte del pastel le corresponde. También sería recomendable que el porcentaje fuera dinámico en el tiempo, adaptándose a los cambios que puedan producirse.