El pasado 12 de diciembre celebramos nuestro primer año de vida. Fue una jornada increíble, como merecía un primer año de una comunidad vibrante, que ha creado proyectos y que ya ha demostrado que aquello en lo que creíamos es cierto: Aragón y Zaragoza están llenos de talento, talento a raudales que solo necesita el impulso para hacer posible un gran cambio en nuestra ciudad y en nuestra comunidad autónoma.

El hogar de los eventos de impacto acogió una jornada de celebración muy a nuestro estilo, con una quincena de actividades apasionantes en torno al emprendimiento. Somos muy de hacer. Ya sabéis que nos gusta bajar a tierra los proyectos, aterrizarlos y convertirlos en realidad. Estas sesiones buscaban la mayor efectividad, como el dinámico taller de Crea un equipo de alto rendimiento, impartido por Ulises Gómez. Así, pudisteis tomar parte en esta intensa programación, que en algunos casos también estuvo abierta a invitados e interesados que -todavía- no forman parte de la comunidad, pero quieren saber de primera mano lo que aquí sucede.

Uno de los momentos más importantes para nosotros fue la presentación de nuestro balance, de las cifras que hablan por sí solas de lo que hemos construido juntos a lo largo de este primer año de vida y que nos hace reflexionar sobre lo que podemos seguir creando cada día en Impact Hub.

Hablamos de una gran comunidad, con unas cifras que estamos decididos a duplicar en nuestro segundo año de vida. Impact Hub cuenta con 2001 usuarios 264 miembros, 46 líderes de proyectos y 29 socios. El 85% de nuestra comunidad asegura que ha crecido como persona y el 55% ha aumentado su cifra de negocio. Hemos organizado 167 eventos, es decir, un evento cada día y medio, recomendado por un 86% de los 3911 asistentes que hemos tenido en total. Hemos impulsado 251 proyectos, de los que 175 están en funcionamiento. Hay 49 colaboraciones en marcha. Finalmente, hemos facturado 170.000€.

En esta comunidad lo más importante son las personas, como se puso de manifiesto a lo largo de toda la jornada y, en especial, en los momentos “más gastronómicos”, que nos permitieron charlar de forma distendida y estrechar aún más nuestros lazos de unión: desde el desayuno, con sorpresa, pasando por el momento del almuerzo, en el que disfrutamos de una fideuá en la terraza del hotel Silken en el Coso, hasta la celebración de la tarde.

También tuvimos la ocasión de hacer guiños y reconocimientos inesperados, ¡pero muy bien recibidos! Todos vosotros habéis dejado huella a lo largo de este año.

Podemos deciros que nos sentimos afortunados porque este ha sido un año no de sueños, sino de realidades, con una hoja de ruta bien marcada en la que cada día hemos puesto una o varias piedras más de esta gran comunidad empresarial que busca lograr un impacto a escala, de este hogar de los innovadores que crean soluciones tangibles para un futuro y un mundo mejor.

Bienvenidos, gracias por formar parte de esta apasionante realidad  y… ¡a seguir!